viernes

Problemitas del día a día, todo un fastidio.

9.30 de la mañana. Suena el despertador, se despierta. Bosteza y con parsimonia se levanta. Observa su desordenada habitación. Tiene un examen y no ha estudiado, problema número uno. Anoche discutió con sus padres por llegar tarde y está castigada, problema número dos. El sábado hay una fiesta, quiere ir y no puede, problema número tres. Quiere comprarse un collar que vio en la joyería la semana pasada pero le falta dinero, problema número cuatro. “Odio mi vida”, se queja.


...


9.30 de la mañana. Suena el despertado dos calles más abajo, se despierta. Bosteza y con optimismo fingido se levanta. Observa su pequeña habitación medianamente colocada y su colchón en el suelo. Tiene que trabajar para traer dinero a casa, problema número uno. Para trabajar necesita un trabajo que no encuentra, problema número dos. El sábado le gustaría salir y divertirse, por una vez, pero no puede, tiene que trabajar, problema número tres. Se le han roto los zapatos y no tiene otros, problema número cuatro. Se acaba la comida y no hay dinero para comprar más, problema número cinco. Su madre está enferma, no hay trabajo y no hay dinero, están solas, problema número seis. “Saldré de esta de alguna manera”, se anima a si misma.






¿Cosas a decir al respecto? Sed bienvenidos mis amiguitos, a un mundo en el que la balanza lleva rota prácticamente desde que la historia comenzó a ser escrita.

¿Soy la única que ve, cree y piensa que las cosas van mal?


miércoles

Fingiré.


Medio vaso de whisky y tres hielos. Es de noche, una noche de invierno. Fría, aunque en la habitación se siente una calidez que a mi no llega, pero está. La tenue luz que desprende la lámpara del fondo es lo único que ilumina la habitación. La lluvia araña los cristales con suavidad, y el viento canta una melodía que llega distorsionada a mis oídos. Curiosamente, tan solo el repiqueteo de los hielos parece transmitirle una pequeña sensación de paz al remolino de mi turbulenta alma. Contemplo la estancia vacía, con dudas. Dudas que no entiendo. Pienso que no pienso. Siento que no siento. Veo que no veo. Hm, curioso. Remuevo el vaso haciendo que los hielos choquen entre si, reproduciendo de nuevo ese agradable sonido que me relaja. Miro a mi lado, nadie.
Noto tu ausencia. Siento tu tristeza. Amor, ¿Qué te ocurre? Hace tres meses que te fuiste. Desde entonces siento tu desespero, tus ansias de huir y tu miedo. Huir.
¿Te fuiste por que huías de algo? Le doy un largo trago a mi vaso, que ahora apenas contiene líquido. Y el trago baja abrasando mi garganta. Cierro los ojos degustando esa sensación. Tu pobre corazón, sufre. Lo noto, pero fingiré no saber nada, como tú.
Amor, no se que sentir hacia ti, ¿sabes? Eres el maestro de la interpretación. A todos nos engañaste, pero a la que más, a mi. Ahora te has ido, ¿por qué? ¿Tienes miedo?
Mi amor por ti cada vez se reduce más, y mi odio aumenta. Cuanto te quise amor, una vez. ¿Y ahora? Tu cajita de mentiras se ha destapado, y cuanto más te busco, más engaños descubro. Amor, vuelve pronto y
cúbreme los ojos con tus manos, otra vez.
Amor, vuelve, y fingiré que no ha pasado nada.
Fingiremos. Tú fingirás haber cambiado, y quererme como siempre. Yo fingiré creerte.

domingo

Creo, que son de estas cosas que pasan, y no sabes por qué. Simplemente pasan, y tiempo después de que pasen, te haces la pregunta del millón: “¿Por qué pasó?

Me estanco. Me estoy estancando. Me he quedado parada, aquí, en medio de la nada. Cambios. Sí, eso es lo que necesito. Un cambio, o varios. Ahora mismo no lo se. Escribo, y siento que escribo lo mismo, sobre el mismo tema, con diferentes palabras, pero lo mismo. Una y otra y otra vez. Es patético. Y me miro al espejo, y veo lo mismo. Día sí, y día también. El mismo pelo, con los mismos ojos, y la misma boca. Puedo decir que incluso la misma expresión. Y mi pobre armario, el mismo, con el mismo contenido. Lo abro y no veo nada nuevo, nada diferente. Siempre lo mismo. Y por sentir, también siento lo mismo. ¿Y que siento te preguntarás? Eso es lo triste, que no siento. Y cuando siento, sólo siento sensación de vacío y de desagrado. Por no recordar la sensación de que no pinto nada aquí, o allí, o allá. No pinto, por que no soy pintora. Ni artista, eso está fuera de mi alcance. Que triste. Todos pintan, y yo la burra que no pinta. No pinto nada, mi vida esta en blanco y negro. O quizás en gris, quien sabe. O puede que en blanco, esperando a que empiece a pintar. Pero yo, no lo hago. Por que no pinto. No soy pintora. No se pintar.





lunes

Y se escuchó el crack de un corazón al romperse.







Crack, crack, crack.
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