miércoles

No te creas nada.



-¿Y por que sigues aparentado ser algo que no eres? ¿A quien engañas? ¿A ti? ¿A mi? ¿Al resto? ¿Por qué? ¿Por qué lo haces? ¿Por qué finges? ¿Por qué huyes?

(Silencio)

-Ahora no dirás nada. ¿Volverás a esconderte tras el silencio?

(Silencio)

-Claro, lo harás. Taparás tu cobardía con un manto de silencio. Esconderás tus deseos en lo más profundo de esa montaña de papeles que tienes que interpretar.

-¡Para!

-¿Por qué?

(Silencio)

-¿Duele?

-Mucho…

-¿El que duele?

(Silencio)

-¿La verdad?

El silencio inundó la habitación. Pesadas, grandes y cálidas rozaban sus pestañas, cayendo por sus mejillas una tras otra. Un llanto sumido en el silencio. Lágrimas que gritaban ayuda. Aquello era una locura. Se sabía. Era sabido por todos… pero quizás menos por ella.

No se entendía de ningún modo. ¿Qué pasaba allí?

Un puñado de mentiras sin fin. Una tras otra. Afiladas. Dolorosas.Peligrosas. Mentiras al fin y al cabo. Ella levantó su mirada del suelo, y abrió su boca para emitir sonido por tercera vez en lo que había durado la conversación.

-No te creas nada.

Ojos vacíos que no expresaban nada, atravesaron su alma herida. Ella ya no podía ser ayudada.

lunes

Confesiones de una persona intoxicada

¿Qué quieres que te diga? Ahora mismo podría decir que estoy muerta.

Ya sabes, el royo ese que dicen de que estoy intoxicada… Es cierto, ¿sabes?

No. No me mires con esa cara. Lo sabías desde hace bastante.

Nunca fue normal que una chica de tan sólo 16 años viviera con tanta amargura.

No, ya lo sé. Siempre dices lo mismo, culpa de los demás. En parte supongo que sí, pero sabes que algo en mi nunca ha funcionado bien. Siempre estaba teñida de un aura de melancolía, daba igual el día que fuese, ese vestido me acompañaba siempre.

¡Vamos, no llores! ¡No es tu culpa!

Siempre tuve problemas con el mundo. Tarde o temprano llegaría este día.

Ya sé que a ti te da igual lo que el mundo diga, pero hay que reconocer que es cierto.

Estoy podrida, por mucho que tú no quieras verlo.

Estoy podrida, y vacía. Hace mucho que deje de sentir, ya ves. No puedo.

¿Qué ves en mis ojos? Lo sabía. ¿A que no ves nada? No, no es que tu no sepas ver, es que no hay nada que ver. No ves nada por que no hay nada.

No hay emociones en mí. Bueno, en realidad sí.

¡Venga ya! ¡No pongas esa cara! Todo lo que te digo es cierto.

En mí las únicas emociones que encontraras serán tristeza y amargura, es posible que algo de dolor. Pero no creo que encuentres más. No, no mientas. No hay más.

Ya te lo he dicho, estoy intoxicada, podrida, casi muerta. ¿Por qué no quieres verlo?

No me he rendido, estoy diciendo lo que soy. Deberías hacer lo mismo tú, ¿no crees?

No me preguntes por que soy así, sabes que no lo sé. ¿Hay alguien que sepa por que una niña de 16 años ha perdido toda ilusión y esperanza por la vida? No lo creo, y menos en mi caso.

Bah, déjame en paz. Estoy cansada de tantas palabras vacías llenas de un calor artificial que no calienta. ¿Qué pasa? Es cierto.

No haces más que decir lo mismo una y otra y otra y otra vez. ¡Entérate ya!

¡Las cosas no se van a arreglar! ¡No para mí! ¡No hay nadie que me pueda ayudar, y esta nube no va a desaparecer. Y las palabras no van a derretir el frío que hay en mi! ¡Ni las promesas rotas, ni los engaños ni las mentiras!





Sus ojos vidriosos se volvieron hacia mí. Ojos vacíos, que miraban vacíos; ojos perdidos, que buscaban algo desaparecido para siempre. Me di cuenta de que era su humanidad.

martes

Encadenada. Privada de cualquier tipo de libertad. Sintiéndome como a cada momento me voy muriendo poco a poco, pasando de ser percibida por el mundo entero. Me estoy pudriendo. ¿No lo notas? Claro, ¿Qué vas a notar tú? Tú, que solo sientes tu dolor. Tú, que sólo sientes tu alegría. Tú, que sólo te ves a ti. Incapaz de sentir mi dolor. Tu puto egocentrismo no te deja ver que me estoy muriendo delante de ti. Dices que puedo contar contigo. Dices que me escuchas. Dices que me ayudarás. Dices que no estoy sola. Dices, dices muchas cosas y ninguna es cierta. Todas las veces que te he necesitado ¿tú donde has estado? Y esta vez volverá a pasar lo mismo. Lloro como una estúpida en la soledad de mi habitación. Querer hablar, ¿con quien? ¿Contigo? ¿Para que? No me escucharas. Y si lo haces no dirás nada. No sabrás ayudarme por que no te atañe. No podrás hacerlo por que eres incapaz de hacer algo que no sea beneficioso para ti.

Y cuando todo haya pasado me volverás a decir que cuente contigo la próxima vez. Y te creerás tus palabras. Y yo, tristemente también las creeré. Y la próxima vez que me vuelve a hundir, te volveré a esperar como una idiota. Ilusionada de que me escucharas, me entenderás y me ayudaras. Y me volverás a fallar. Como siempre haces.

Y de nuevo, me volveré a sentir como ahora. Sola, triste y hundida. Y quien controla mis cadenas me las apretara aun mas, acentuando la sensación de asfixia que me tiene presa. Y de nuevo me faltara el aire. Y querré gritar y no podré. Y llorare, en silencio llorare. Como ahora. Y mi collar me ahogara un poco más. Pero no lo suficiente para matarme. Y me arrastrare como siempre. Como el puto muñeco de trapo sucio y roto que nadie quiere, que soy. Y tú, no te darás cuenta de nada, como siempre.

sábado

Dreams in black and white.

Camino por la ciudad que nunca duerme, que todo lo ve. Observo, busco, aunque no se lo que busco. Una ciudad que no conozco, rodeada de gente que no conozco. ¿Qué busco? ¿Quizás un rostro conocido? El cielo comienza a nublarse. La gente va a toda prisa. Les falta tiempo, como siempre. Las aceras se colapsan, parece que es hora punta. Sonido de coches, tacones, gritos, palabras, motos, bolsas, puertas, ventanas, rascacielos, ruido, mucho ruido. Estrés, frustración, molestia, desesperación, esperanza, cansancio, agotamiento, fastidio, ilusión, alegra, tristeza, emoción, ganas, muchas sensaciones, muchas emociones. Y yo aun me pregunto que busco, ¿busco algo en particular? Parece que soy la única que camina con calma. Hecho que me lleva andar a trompicones y empujones. El cielo se oscurece más y empiezan a caer gotas. Me detengo. Alzo la vista al cielo y las gotas acarician mi cara. El tiempo parece detenerse. Silencio repentino que rompe la rutina. Se alza una leve brisa que revuelve mis cabellos. Sonrío y cierro los ojos. Caen más gotas con más fuerza. Abro los ojos. La gente corre, no quieren mojarse. Las nubes están teñidas de un gris amenazante. Las gotas son totalmente transparentes. Miro a mí alrededor. El color huye. Se desvanece.

A cada gota que cae va desapareciendo. Miro mi camiseta roja, ahora desteñida. Mis pantalones negros pasando a ser grises. La colorida ciudad pasando a blanco y negro.

Doy vueltas sobre mi misma y contemplo como la gente también esta pasando a ser incolora. Todos iguales, en blanco y negro.

De repente llega a mis oídos un ruido lejano. Un ruido que se va acercando más y más hasta convertirse molesto. Abro los ojos de golpe y me sorprendo en la penumbra de mi habitación. Otra vez, he tenido sueños en blanco y negro.



miércoles

Día normal.

Jueves, 27 de septiembre 2006.



Situación exterior: un día normal.

Situación interior: un día normal.

Rutina, monotonía, lo típico. Te despiertas, desayunas y te vas a trabajar. Terminas, vuelves a casa y lo que encuentras no te gusta. Culpas a tu mujer y la castigas. Cuatro gritos bien dados corrigen a cualquiera. Te largas a tomar unas copas con los colegas, te emborrachas y vuelves a las tantas. Tu mujer se preocupa, te reprocha que estés borracho, te irrita y la castigas. Cuatro guantazos bien dados corrigen a cualquiera. Te acuestas con la conciencia tranquila de que eres un buen marido.





Jueves, 29 de septiembre de 2007.



Situación exterior: un día normal.

Situación interior: un día, no tan normal.

Continúa la rutina, la monotonía, lo típico en tu día a día. Te despiertas, despiertas a tu hijo a gritos y golpes en la puerta, no quieres perder el tiempo y llegar tarde por su culpa, otra vez. Desayunáis juntos en silencio y os marcháis. Le acercas al colegio y finges tenerle mucho amor ante las otras madres. Le abrazas y le revuelves el pelo con “ternura” tu hijo te mira con miedo y odio. Una batalla ganada, te respeta. Te sientes orgulloso de ti mismo. Te marchas a trabajar triunfante. Pero en el trabajo las cosas se tuercen. Llegas a casa de mal humor y no encuentras la cena servida. Tu cabreo aumenta. Buscas a tu mujer y no la encuentras. Tu cabreo aumenta aun más. Tienes hambre, estás cansado y no hay nadie que te sirve. Un poco más. Estás furioso. La puerta se abre de repente y tu mujer saluda. Corres a ella y la castigas. Cuatro gritos bien dados, cuatro guantazos bien dados, cuatro patadas bien dadas, cuatro puñetazos bien dados y una silla bien utilizada corrigen a cualquiera. Tu camisa blanca esta manchada de sangre. Tu mujer llora y suplica. Sigues de mal humor y sus lamentos te irritan. Gritas otra vez. Llega tu hijo, corre hacia su madre y te grita. Te planta cara. Te escandalizas, ¿Cómo se atreve? Te diriges a él, tu mujer grita, tu hijo grita. Te irritas más. Gritas. Agarras a tu hijo y le castigas. Cuatro ostias bien dadas corrigen a cualquiera. Te largas a tomar unas copas con los colegas y regresas a las tantas borracho. Tu mujer no te mira. Se limita a hacer lo que tiene que hacer y se acabó. No reproches, no quejas, nada. La más pura obediencia. Ahora es domestica, sumisa. Tu hijo está en su habitación, dormido.

Te acuestas con la conciencia tranquila. Eres un buen marido y un buen padre.








¿Para quién?

viernes

Las cosas desde la altura

-¡Mira esa cansada humanidad hundida!

-¡Quiere cambiar de vida en el sofá!

-Rehúyen de la realidad, de sus penas, imaginando que están forrados.

-Penosa humanidad.

-¡Como gastan!

-Se creen que el mundo es de ellos.

-Tristes y patéticos humanos, no saben lo cerca que están de tocar el final con sus diminutos y huesudos dedos.

-Fíjate, matándose unos a otros para aumentar sus fortunas.

-No necesitan ayudas para destruirse.

-Lujos, riquezas, ambiciones.

-Enormes.

-Sueñan a lo grande, no se puede negar a eso.

+Eh, ¡Basta ya de meteros con nosotros!

-Simple humana, desde aquí podemos ver el principio del final.

+¿Tan mal lo están haciendo?

-Lo estáis haciendo.

-¿Por qué hablas como si la cosa no fuera contigo?

-Son como tú. Eres como ellos.

+No me compares con ellos.

-Pobre cansada humanidad hundida.

-Pretenden cambiar sus vidas desde el sofá.

-Pobre cansada humanidad hundida.

-Tienden a echarle las culpas a las consecuencias externas.

-No saben la mala noticia.

+¿Qué mala noticia?

-Nunca os servirá para nada.

+¿Os creéis superiores las estrellas?

-¿Os creéis superiores los humanos?

-La respuesta es evidente, ilógica, pero evidente.

+Lo somos.

-Pobre cansada humanidad hundida.

-Habéis firmado vuestra propia sentencia de muerte.

-¿Y para qué?

-Ambición. Poder. Lujos.

-Materialismo insensato de la humanidad.

Usted, Señor Presidente.

Hola señor presidente. Sí, soy sólo una niña pequeña que no sabe nada del mundo, ni de la vida. No se nada, y tampoco entiendo nada. Así que me gustaría preguntárselo a usted, que sabe tanto de todo. Usted lo sabe todo. Usted es bueno, y ayuda a la gente. ¿Verdad, señor presidente?

Escuche señor presidente, ¿Por qué hay tanta pobreza en este país? El otro día escuché a mis papas que usted prometió ayudar a los pobres. Pero no lo entiendo, usted lo prometió, prometió ayudarles. Y los pobres cada vez son más pobres y los ricos más ricos. ¿No era lo contrario?

Escuche señor presidente, usted prometió ayudar a integrarse a los que viene de fuera. Y sin embargo, por la tele siempre veo que les pegan y se meten con ellos. ¿Cómo es esto señor presidente?

Señor presidente, prometió ayudar a las mujeres. Pero por la tele yo no veo eso.

Señor presidente, prometió ayudar y mejorar el pueblo. Pero señor presidente, yo no veo nada de eso.

Pero claro, usted es el señor presidente, y yo solo soy una niña. Usted, señor presidente lucha por el pueblo, ¿no es así? Señor presidente usted es generoso y humilde, ayuda al pueblo, ¿o no es verdad? Usted, señor presidente, tiene el poder. Quiero ser como usted, señor presidente.

Señor presidente, usted adora la fama y tiene el poder. Y ha prometido utilizarlo para el bien, ¿no es cierto?

Sí, tiene razón, usted es el presidente, usted es el líder, y yo sólo me chupo el dedo.

Sólo soy una niña pequeña que no sabe de la vida, que no conoce el mundo.

Dígame señor presidente, ¿puede usted dormir por las noches?

jueves

Una hoja en blanco. Un cielo sin nubes. Una ventana abierta. Unas manos que escriben. Una mente que no piensa. Unos ojos que observan. Un corazón que late calmado. Unos oídos que escuchan. Una nariz que huele. Una piel que siente. Un portátil que plasma. Una cámara que captura. Un alma que siente. Un viento que vuela en paz. Un sol que brilla. Una luna que se esconde. Unas estrellas que vigilan. .







Una hoja que ya no esta en blanco. Un cielo con nubes. Una ventana cerrada. Unas manos que no escriben. Una mente que piensa más de la cuenta. Unos ojos que no ven. Un corazón que no late. Unos oídos que no escuchan. Una nariz que no huele. Una piel que no siente. Un portátil apagado. Una cámara que no captura. Un alma que no siente. Un viento privado de libertad. Un sol escondido. Una luna que brilla. Unas estrellas que se burlan. Yo.

miércoles

Remember.

Y aquí estoy de nuevo, paseando por el boulevard de los recuerdos.
Recuerdos que han
muerto, recuerdos que nacen. Recuerdos tristes y recuerdos felices.Recuerdos amargos y recuerdos dulces. Recuerdos de ti. Recuerdos de lo que fuiste.
Recuerdos. Recuerdos
que se desvanecen, y otros que están grabados a fuego.
Recuerdos que cuelgan de las ramas de los árboles
luchando por permanecer ahí y no ser arrastrados por el viento. Unos los consigue, otros no.
Recuerdos de sueños que
no han conseguido ser cumplidos. Recuerdos de ilusiones que han muerto. Recuerdos de la esperanza que aun se respira en el ambiente. Recuerdos.
Recuerdos
calurosos y recuerdos fríos. Recuerdos que congelan el ambiente y otros que lo caldean. Recuerdos. Huellas de los recuerdos que nunca salieron a la luz. Sombras de recuerdos que se extinguieron.



(Te) Siento.

Siento una tristeza… profunda, fría, negra… capaz de absorberlo todo.
Siento una sensación extraña que se asemeja a la desesperación.
Unas ganas de huir asfixiantes, abandonarlo todo y correr, correr y no parar hasta llegar a aquel sitio que sólo te pertenece a ti.
Correr hasta alcanzar ese sitio en el que estas tú solo, contigo mismo, en paz. Sin problemas, sin reglas, sin sentir miedo a decepcionar a alguien. Sin la presión de una sociedad hipócrita…
Pero esto que siento no es mío…
Lo que siento eres tú. Te siento a ti. A ti y a tu tristeza, a tu agonía, a tu cansancio, a tu desesperación, tus ganas de tirar la toalla, tus ganas de huir, de desaparecer, tus ganas de llorar, tus ganas de gritar “¡No puedo más!”.
Y quiero ayudarte, quiero estar junto a ti. Quiero que me digas que te pasa. Se que es a ti a quien siento, ¿por qué? ¿Cómo? No lo sé. Pero eres tú. Puedo sentirte. ¿Puedes sentirme tú a mí?
¿Puedes sentir mi impotencia al no poder ayudarte? ¿Puedes sentir mis ganas de llorar al no poder estar junto a ti?
No quiero verte llorar, no quiero sentir que lloras.
No quiero sentir que lloras en silencio. No quiero sentir que sufres. No quiero reconocer que no puedo hacer nada ante eso.
Y por desgracia se que lo haces, en la fría soledad de tu habitación, cuando nadie puede verte, cuando nadie puede oírte, libre de miradas, libre de comentarios, cuando sabes ya puedes dejar de actuar, cuando crees que nadie puede sentirte… te derrumbas, te rompes en cientos de pedacitos, como si fueras un débil cristal que se cae de la mesa y no hay nadie cerca para salvarlo de su horroroso encuentro contra el suelo que pondrá fin a su existencia. Dejas que tu tristeza florezca, dejas que todas tus sensaciones reprimidas salgan a la luz, a través de lágrimas solitarias que resbalan por tu rostro, tus dulces recuerdos echan a volar. Pero te equivocas, te siento.
Y quiero ser esa persona que pasa por casualidad y atrapa al espejo antes de que roce el suelo. Quiero ser el pañuelo de seda que seca tus lágrimas. Quiero ser la mano que atrapa tus recuerdos antes de que echen a volar y retenerlos contigo.



Fría luz de madrugada.

Me despierto en la fría madrugada, asustada. Me siento débil e indefensa, como una niña pequeña que no puede defenderse. Me levanto de la cama y camino descalza hasta la ventana. El suelo está frío, pero para algo que puedo sentir, no voy a quejarme. Corro la cortina y miro hacia fuera, ¿Qué horas serán?
Las calles están vacías y oscuras, solo se ven sombras sin forma bailar bajo pequeños lagos de luz plateada que evoca la pequeña luna que se ve en el cielo.





Suspiro. Levanto la mirada hacia el oscuro cielo y contemplo anhelante la luna. Tan lejana, tan pequeña, tan inalcanzable... Me calmo un poco, la luna tiene ese efecto en mi, quien sabe por que, y tampoco me interesa saberlo. Durante unos instantes contemplando fijamente la luna y las nubes que pasean sin rumbo fijo por el cielo y me siento tranquila, en paz. Pero al apartar la mirada, darme la vuelta y ver mi oscura, fría y desordenada habitación, esa paz se va y me deja de nuevo sumida en el miedo, la tristeza y el vacío. Me dejo caer poco a poco hasta quedar sentada apoyando mi espalda en la pared. Me abrazo mis rodillas y así me quedo. Mirando como las sombra de los árboles se cuelan en mi habitación y danzan libres y alegres al compás de la melodía que marca el viento afuera.
Vuelvo a sentir miedo, vuelvo a sentirme pequeña, diminuta. Quiero llorar, y no reprimo las ganas. Las lágrimas silenciosas caen por mi cara, y dejo que un sollozo escape de mi boca.



Cuento mentiras.

Empezaré por presentarme. Me llamo Mária, aunque algunos me llaman Má.
Soy alegre, extrovertida y simpática. No tengo problemas con hablar con desconocido y hago amigos fácilmente.
La gente se siente orgullosa de mí y nunca sienten que les he fallado. Todo el mundo esta contento conmigo, y yo con ellos. Visto como la gente normal, me comporto como la gente normal, hablo como la gente normal, pienso como la gente normal. Soy normal. Soy calida y cariñosa. Soy confiada y siempre miro el lado bueno de las cosas. Soy soñadora y me conformo con lo que hay. En mi opinión, el mundo está bien como esta. Siempre pienso más en los demás que en mí, y dejo que me coman la olla con facilidad. Hago lo que los demás quieren que haga aunque a mi no me guste. Nunca digo lo que pienso, solo lo que quieren escuchar. Me siento orgullosa de pertenecer a la raza humana.








Ahora, contemos la verdad.



Empezaré por presentarme. Me llamo Mária, aunque algunos me llaman Má. Bueno, en realidad ese es mi mote, no me llamo así, y tampoco diré cual es mi verdadero nombre, más que nada por que siempre me presento como Mária.
No suelo ser muy alegre, y mucho menos extrovertida, y menos si no tengo confianza. Soy una persona callada, y no hago amigos con facilidad. La gente suele sentirse decepcionada conmigo y siempre sienten que les he fallado. No suelen estar muy contentos conmigo, y yo no suelo estarlo con ellos. No visto como la gente normal: voy a mi royo. No me comporto como la gente normal: me comporto como yo quiero. No hablo como la gente normal: hablo con sinceridad. No pienso como la gente normal: si así fuera, no tendría tantos dolores de cabeza. No soy normal, y me siento muy orgullosa de no serlo. Siempre he sabido que no era normal, y me siento halagada de que me digan que soy rara y diferente, a diferencia de la gente normal, que seguramente eso les ofendería. Idiotas.
Soy fría y arisca, y no suelo dar muchas muestras de afecto. Soy desconfiada hasta con mi propia sombra, y no suelo ver el lado bueno de las cosas. Yo diría que más bien veo las dos caras de la moneda, y suelen haber más cosas malas que buenas. Más que soñadora soy idealista e inconformista. En mi opinión, el mundo está hecho una mierda, y da asco. Con el tiempo he aprendido a ser egoísta y a pensar más en mí que en los demás, y no dejo que influyan en mí con facilidad, ni que entren en mi cabeza. Nunca hago lo que los demás quieren: siempre hago lo que yo quiero, le joda a quien le joda. Digo lo que pienso, y no suele ser lo que quieren oír. Por eso, la mayoría de las veces callo. Por que no hay sitio para la verdad en un mundo de mentira.
Me da vergüenza y asco pertenecer a la raza humana.






Y ahora, sigamos contando mentiras.

Desde lo más profundo de un silencio estallado en gritos.

Finjamos. Finjamos que no sabemos que nos engañan. Finjamos que no sabemos que nos manipulan. Que nos controlan. Que nos utilizan. Que nos explotan. Que hacen lo que quieren a su antojo.
Venga, va, ¿por qué no? Sigamos fingiendo que no sabemos que se forran a nuestras espaldas. Vamos, ¿Por qué no? Finjamos también que no colaboramos en una globalización injusta. Sí… ¿y por que no también? Finjamos que no sabemos que también colaboramos en el empobrecimiento extremo y masivo de medio mundo. Sí, ya que estamos puestos, finjamos también la mentira de la libertad de expresión.
Uh sí, ¿por qué no? Finjamos. ¡Pañuelos arriba gente! ¡Va, va, va! ¡Todo el mundo! Adelante, tapémonos los ojos. Volvámonos unos ignorantes arrogantes y sigamos compadeciéndonos desde nuestros sofás de la pobre gente que sale en televisión muriéndose de hambre. Adelante, compadezcámonos también de las mujeres que sufren maltrato, desde la comodidad de nuestros sofás.
Sí, por supuesto. Sigamos fingiendo que vivimos en la realidad.
Bueno, en vuestra realidad. Realidad falseada.




….




Basta ya. Mucha hipocresía en tu identidad. Demasiada. Deja de fingir.
¿Te sientes atacado por la verdad? Ah cierto, esta verdad no va contigo. ¿A que no? Claro, por supuesto que no. Deja de aparentar.







Me pregunto… me pregunto para que digo nada. ¿Quién me va a escuchar? Aquínadie quiere escuchar. Verdades como puño encerradas en cajas abandonadas en el mar, por políticos corruptos que no les interesa que el rebaño se les altere.Revolución. Palabra bonita. La mejor palabra que ha llegado a mis oídos hasta el día de hoy. Revolución.









Atrapados sin salida, las mentiras se dedican a amargarnos la vida.
Y yo aquí, sentada, esperando a que un buen día llegue el desengaño.
Aquí, sentada, esperando a que un buen día pase algo. Esperando a que la libertad llegue, al fin y al cabo es lo más preciado.



...





Continuo navegando extraña entre océanos de cráneos, intentando encontrar mi lugar.
Pero ¿sabéis? Yo soy de las que pertenecen al Club de los Olvidados. De aquellos que viven atados, de aquellos desterrados. De aquellos inconformistas que no encuentran sitio en una sociedad... ¿muerta?

Alza la vista al cielo, desplaza tu mirada de hielo. Busca algo real, algo con sentimiento y no algo material.






...






La gente está contra mí. Yo estoy contra la gente.
Tú no eres quién para decirme como debo ser. No eres quién para decirme como debo pensar. No eres quién para decirme como debo actuar. No eres quien para decidir sobre mí.
No. No puedes. No puedes mandar en mí. No. No puedes.

Porcelain doll.








Pesadas, enormes, tristes y derrotadas, se desbordan lágrimas de sus ojos.

Ojos cansados, tristes, hartos de contemplar desde la lejanía. Hartos de buscar. Hartos de perseguir. Hartos de mirar y no ver nada.

Lento, cansado, roto y destrozado, late su corazón abatido. Un corazón con un amor desperdiciado, harto de latir por él. Harto de luchar contra el odio. Harto de sentir. Harto de bombear sangre contaminada.

El sentido del oído también esta en huelga. Harto. Harto de escuchar. Harto de intentar reencontrar su voz y no encontrar más que sonidos que no sirven. Melodía del destino que se escucha entre interferencias.

La muñeca de porcelana camina sin rumbo otra vez. Buscando a su dueño.

Sus pies sangran. Está cansada. Sus ojos se están secando. No puede llorar más. Su corazón se para. El odio se esta apoderando de ella. ¿Y el amor? ¿Qué fue de su amor? ¿Y su dueño? ¿Dónde está?

Abandonada en un mar de dudas y desconsuelo, muñeca de porcelana intenta encontrar algo por lo que luchar y seguir adelante.

Muñeca de porcelana no entiende. No sabe que pasa. No sabe donde esta. ¿Muñeca de porcelana que sabe? Ahora nada.

El viento rabioso empieza a levantarse. Muñeca ya no toca el suelo. Se levantan olas cargadas de desamor. Hunden a Muñeca en lo más profundo del mar. Muñeca de porcelana intenta nadar contra corriente pero es inútil. Y él no está.

Muñeca quiere respirar y no puede. Muñeca necesita oxigeno y no hay. Muñeca necesita ayuda y está sola. Muñeca de porcelana grita el nombre de su dueño. Pero él no contesta. Se hunde. Su voz ya no tiene vida. Muñeca de porcelana ya no ve la luz de un sol oculto entre nubes negras. Muñeca de porcelana ya está sumida en la oscuridad del mar de dudas y desconsuelo. El dolor se apodera de ella. La desolación hace mella en ella. El desamparo la rodea. El llanto sale con fuerza. Para sorpresa de Muñeca, aun tiene lágrimas que derramar. La impotencia la tiene atada de pies y manos. Muñeca ya no puede hacer nada. Se rinde, se hunde aun más. Toca el fondo. La arena se alza. Muñeca de porcelana siente como se rompe. Muñeca de porcelana siente como ya no hay nadie que la reconstruya. Muñeca de porcelana siente como se resquebraja en mil pedazos. Cierra los ojos cansada. Todo tiene pinta de haber terminado.

Y sueña. Muñeca de porcelana sueña. Y siente. Vuelve a sentir, las manos de su dueño abrazándola y sacándola del mar de dudas y desconsuelo. Y siente, vuelve a sentir a su dueño librándola del dolor, del desamparo, de la impotencia. Y sueña otra vez.

Muñeca de porcelana ya no tiene fuerzas para luchar más. Muñeca de porcelana se quedará ahí hasta que algún día, alguien, se encuentre con ella por casualidad y la reconstruya. Muñeca ya no tiene fuerzas, ni valor, ni ganas de auto recomponerse. Su corazón se niega a latir más por él. Sus ojos ya no quieren abrirse. Muñeca se quedara hundida, flotando entre recuerdos, hasta el día que un nuevo dueño la encuentre y vuelva a abandonarla. Sabe que eso es lo que pasará. Pero no le importa. Muñeca fue creada para eso. Para ser utilizada. Pero un pensamiento cruza por la mente de Muñeca de porcelana. A todo muñeco le llega su hora. Todo muñeco es siempre abandonado para la eternidad en algún momento. Quizás, ese momento ya ha llegado para Muñeca de porcelana. Quizás, a Muñeca ya nadie la vuelva a encontrar. Quizás todo ha terminado ya para Muñeca de porcelana.

martes

Alguien pide ayuda, y nosotros no escuchamos.


Egoísmo. El egoísmo late fuerte en nosotros. Egoísmo y avaricia. Ganas de más. Ansias de tener más. Locura de poder. No nos basta con lo que tenemos. Queremos más, y más, y más. Siempre más. Adoramos la palabra ‘más’. Somos de esa clase de idiotas que no nos conformamos con nada. Inconformistas. Inconformistas estúpidos.

Nuestra hambre de conseguir más, nos destruye. Acaba con nosotros. Nos arruina.

Y sabiendo esto, aun queremos más.

Lo queremos todo. Queremos más dinero. Queremos más amor. Queremos que nos presten más atención. Queremos más de lo que tiene la persona de al lado. Queremos ser los que tenemos más de todo aquel que nos rodea. Queremos un coche más bonito, más caro, más lujos. Queremos un móvil más moderno, de más calidad. Queremos un portátil con más tecnología. Queremos la casa más grande. Queremos la ropa más cara. Queremos más joyas. Queremos más. Más. Más. Siempre más.

Queremos vivir más tiempo. Queremos ser más guapos. Queremos estar más delgados. Queremos alcanzar la perfección, para cuando la tengamos, querer más perfección.






El mundo no puede más. El ser humano exige más.







Lucha de titanes que acabará en e x p l o s i ó n.

miércoles

Welcome to the Land of Desolation.

Te doy la bienvenida desde aquí. La Tierra de la Desolación.
Si estás aquí es por que eres igual que yo. ¿Cómo dices? Ah, es muy fácil. Sin sueños, sin ilusiones, sin esperanzas, sin nada más que la nada, no hay otro sitio para ti que este.
¿Quieres saberlo? Te lo contaré. Siéntate aquí, junto a mí. Te cansarás de estar de pie.
¿Eh? Sí, las vistas siempre son las mismas, pero te acostumbras. Al final te parecen hasta preciosas. No, aquí nunca ves el Sol directamente. ¿Sabes? Yo hace tiempo que olvidé lo que se sentía cuando los rayos del Sol te acariciaban la piel. ¿Cómo era? Vaya, lo tuyo sí que es rapidez. No, ya te lo he dicho: aquí nunca sale el Sol. El cielo siempre esta encapotado, con nubes desoladoras, y los árboles apenas tienen hojas. No, tampoco, no florecen. Bueno, sí lo hacen, pero florecen flores marchitas. Cada flor
por un sueño que ha muerto. Cada hoja por una ilusión perdida. ¿Qué si llueve? Sí, mucho y muy seguido. Para mí eso no es ningún problema. Siempre he sido una amante de los días desoladores. Quizás por eso vine a parar aquí tan rápido. Perdí mis ilusiones demasiado rápido. Y deje que matasen mis sueños también muy pronto. ¿La esperanza? Creo que de eso aun queda algo vivo. Vagabundea entre los que estamos aquí.

(Silencio)

Hmm… sientes ansiedad. Sientes… sientes rabia, dolor, ira, irritabilidad, tristeza, ausencia, desamparo. Sientes que se han olvidado de ti, sientes vacío, sientes la nada. Sientes agobio, sientes un nudo en el estomago de miles de sensaciones, ninguna agradable, como ya puedes suponer. Sientes ganas de… ¿de que te voy a decir yo? Tú sabes mejor que nadie lo que sientes. De todos modos debe de ser muy parecido a lo que yo siento.
Confusión… eso es algo que late fuerte aquí. Quieres salir, piensas que este no es tu sitio. Pero… ¿y cual lo es? ¿El de los ilusionados? ¿Cómo vas a estar ahí si no tienes ilusiones? ¿El de los soñadores? Bah, ese menos. ¿Esperanzados? ¿Tienes tú, la esperanza? Requisitos. Cada lugar requiere sus requisitos. Este requiere no tener nada. Tú cumples ese requisito, y este es tu sitio. ¿Salir? ¿Huir de aquí? ¿A dónde? Eso me parecía a mí. No tienes ni idea.

(Silencio)

Llevo bastante tiempo aquí… intentando salir. Hace mucho tiempo, cuando llegué aquí, me dijeron que la única manera de salir es recuperar algo de lo que perdiste. Un sueño, una ilusión, un resquicio de esperanza… cualquier cosa.
Recuperarla, atraparla y no soltarla.
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